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	<title>Opinión</title>
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	<description>NeoFronteras</description>
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		<title>Termina abruptamente la misión Kepler</title>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 18:04:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[El telescopio Kepler sufre un fallo que lo deja ya inoperativo para la búsqueda de exoplanetas. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se puede dar por concluida la misión Kepler. Un fallo en una de las ruedas de inercia, la segunda en sufrir este percance, deja inoperativo al telescopio. Con sólo dos de estas ruedas es ya incapaz de apuntar con la suficiente precisión y no podrá tomar más datos sobre exoplanetas. Recordemos que el telescopio contaba con tres de estas ruedas y una de reserva.<br />
Era la crónica de una muerte anunciada porque esa rueda empezó a dar problemas hace unos meses y ya se predijo su fallo inminente. <span id="more-102"></span><br />
Las ruedas o volantes de inercia permiten cambiar la posición del telescopio sin gastar combustible y funcionan de una manera similar a los giróscopos. Las ruedas de inercia son el talón de Aquiles de muchas misiones.<br />
Kepler nos ha permitido echar un vistazo a ese Universo poblado de planetas que hasta ahora sólo intuíamos o soñábamos y nos ha maravillado. Se han descubierto miles de candidatos a exoplanetas y más de cien planetas ya confirmados, algunos de los cuales son planetas rocosos que podrían tener vida. La cosecha final será de miles de planetas. Ha cambiado por completo la idea que teníamos sobre los planetas y que estaba muy sesgada por la idea de nuestro propio sistema solar.<br />
Kepler ha sido la misión espacial que más ha excitado nuestra imaginación en lo que va de siglo. Su objetivo último era encontrar Tierra II, un planeta similar al nuestro en la zona de habitabilidad de su estrella. Quizás esté escondido en los dos años de datos que están todavía por analizar. ¿Quién sabe?<br />
Por un lado el ruido luminoso de las estrellas ha sido superior a lo esperado, por lo que la búsqueda de pequeños planetas ha sido difícil y más larga. Se necesitaba más datos para tener una estadística fiable y, por tanto, más tiempo. Pero, por otro lado, la misión ha durado un año más de lo que se esperaba.  Sólo estaba pensada para tres años y medio.<br />
Ya no hay misión, pues no es posible su reparación. No se puede ir allí donde está y además no fue diseñado para poder ser reparado. Ya no podrá confirmar tantos planetas rocosos en la zona de habitabilidad como se esperaba. </p>
<table width="620" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" align="center">
<tr>
<td><img src='/wp-content/photos/keplers_dream.jpg' alt="Foto"  hspace="10" vspace="2" border="0"/>
  </td>
</tr>
</table>
<p>La misión Kepler se encuadra dentro de las que podríamos llamar misiones baratas de la NASA. Quizás, con un poco más de dinero, la misión hubiera tenido una vida más prolongada. Nunca lo sabremos, pero parece estúpido que todo dependa de unas ruedas de inercia.<br />
La misión Kepler se realizó gracias al empeño personal de William Borucki y de otros investigadores que trataron durante años de convencer a la NASA para que se realizara. No parecía que la agencia tuviera mucha fe en la idea. Pero ha funciona, ha funcionado maravillosamente.<br />
Ya no tenemos el telescopio Kepler o, al menos, no para la misión para la que fue concebido (quizás se pueda reutilizar para otras cosas, pero es dudoso que ocurra), pero sí tenemos otro trasto inútil más en  Marte. No se entiende por qué se envía a Marte una misión cada dos años, cuando todas ellas confirman que es un sitio estéril y yermo. Mientras, misiones como la Kepler, que pueden hacernos cambiar por completo la visión que tenemos del Cosmos, son proporcionadas con cuentagotas.<br />
Se espera que el próximo cazaplanetas de la NASA sea TESS, que sería lanzado para 2017 si no hay retrasos.  Para ese mismo año la ESA tiene pensado lanzar CHEOPS. La ESA ya tenía Corot, que era una misión similar a Kepler, pero que fue mucho menos fructífera.<br />
Lamentablemente es difícil no tener esa sensación de tocar la miel con la punta de los labios para ser retirada al poco tiempo. Lo más interesante, saber si hay vida más allá o si estamos o no solos en el Universo, siempre se nos escapa como arena entre los dedos. Siempre queda para el futuro. </p>
<p><code><br /></code></p>
<p><em>“Kepler fue mi norte, mi sur, mi este y mi oeste, mi semana de trabajo, no fines de semana para descansar, mi mediodía, mi medianoche, mi discurso, mi canción. Pensé que Kepler duraría para siempre. Estaba equivocado.” </em></p>
<p>Geoff Marcy (cazador de planetas)</p>
<p><code><br /></code></p>
<p><em>“&#8230;las maneras en las que el hombre llega al conocimiento de las cosas celestiales son difícilmente menos maravillosas que la naturaleza de las cosas por sí mismas.”</em></p>
<p>Johannes Kepler</p>
<p><code><br /></code></p>
<p>Copyleft: atribuir con enlace a <a href="http://neofronteras.com/opinion/?p=102"> http://neofronteras.com/opinion/?p=102</a></p>
<p>Foto: T. Pyle/JPL-Caltech/NASA.</p>
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		<title>España podría quedarse fuera del E-ELT</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Mar 2013 23:15:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[El espíritu de este sitio web es universal, así que pocas veces se hace referencia a España o a la ciencia española en general. Por tanto, cuesta ponerse manos a la obra cuando algo particular atañe a la ciencia de este país. Muchas veces no merece la pena, suele ser mejor emplear ese tiempo en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El espíritu de este sitio web es universal, así que pocas veces se hace referencia a España o a la ciencia española en general. Por tanto, cuesta ponerse manos a la obra cuando algo particular atañe a la ciencia de este país. Muchas veces no merece la pena, suele ser mejor emplear ese tiempo en difundir alguna noticia de ciencia, proceda esta de donde proceda. En todo hay excepciones y esta es una de ellas.<br />
Una vez decidido realizar el acto de alzar la voz, las ideas se agolpan en la cabeza. ¿Apelo a la razón o al corazón? ¿Qué es más efectivo? ¿Ataco a la clase política porque es lo que me pide el cuerpo o somos un poco moderados, o hipócritas según se mire, para así ser más efectivos?<br />
Empecemos por el motivo de este artículo. España está a punto de quedarse fuera del proyecto del mayor telescopio astronómico que va a construir ESO de aquí a diez años. Se trata del Telescopio Europeo Extragrande, o  E-ELT. La razón para este despropósito parece ser económica. El gobierno español no parece dispuesto a soltar los 40 millones de euros en 10 años que le correspondería. <span id="more-100"></span><br />
Es verdad que pasamos por momentos difíciles. A un parado no le parecerá bien que se gaste ese dinero en algo que parece tan superfluo. Quizás sea mejor gastarlo en ayudas a los más necesitados, en inversiones para generar empleo, en fármacos para los enfermos que ahora se tienen que pagar las medicinas, etc.<br />
Pero recordemos el origen de la crisis económica que aqueja a este país. Las razones son puramente locales, no internacionales. Durante 15 años se alimentó una burbuja inmobiliaria que explotó hace poco y esto se ha llevado la economía española por delante. Durante todo ese tiempo no se decidió invertir en ciencia, en tecnología, en industria, en educación (no confundir con adoctrinamiento), en conocimiento&#8230; Debido a esa inacción ahora estamos como estamos. Se decidió, en su lugar, realizar una gran especulación inmobiliaria, acción lubricada con altas dosis de corrupción social, institucional y política. Mucha gente miró para otro lado durante mucho tiempo y muchos querían invertir (engañar al compatriota) en el ladrillo.<br />
Es difícil imaginar mayor grado de masoquismo social que el protagonizado por un país que en su conjunto decide especular con un bien tan básico como la vivienda. Pero, dejando de lado este aspecto, si además se hubiera invertido el capital obtenido de otro modo, ahora no tendríamos esta crisis. Ya es demasiado tarde, no podemos volver hacia atrás en el tiempo y no se puede cambiar la Historia. Ahora toca, si se puede, salvar los trastos.<br />
El gasto de 40 millones de euros es una minucia comparado con las ayudas a la banca que se han concedido, instituciones estas creadoras en gran medida del problema económico que ahora padecemos y de una discutible moralidad. Para un estado como el español 4 millones de euros anuales no es mucho dinero, se puede ahorrar de muchas otras cosas. ¿Qué asesoran los alrededor de 700 asesores presidenciales de este o precedentes gobiernos? ¿Asesoran, por ejemplo, perpetrar esta decisión de no participar en le E-ELT o sólo cobran por no hacer realmente nada?<br />
Pero además no es dinero perdido. En España hay experiencia en la construcción de telescopios, de hecho, poseemos el que ahora es el mayor del mundo. Varias empresas podrían verse favorecidas casi con toda seguridad de los contratos de construcción, sobre todo con la obra civil. Puede que incluso recibieran más dinero que el desembolsado por el gobierno. Eso significa puestos de trabajo y, sobre todo, desarrollo tecnológico y retorno industrial. Unas empresas que sean capaces de construir una cúpula de más de cuarenta metros pueden construir otras muchas cosas, instalaciones para las que muy pocos otros podrán concursar por incapacidad técnica.<br />
Si España no participa en la construcción del E-ELT los investigadores y empresas españolas no podrán participar en las actividades del proyecto ni optar a los contratos de construcción respectivamente. La ciencia la harán otros y el retorno industrial lo tendrán otros.<br />
Así que, si pensamos con la cabeza, no hay dinero mejor invertido que esos 4 millones de euros anuales. ¿Qué se les pasa a los políticos por la cabeza a la hora de echarse atrás en un proyecto así? ¿Es una jugada estratégica?, ¿quieren hacerse de rogar?, ¿es ignorancia?, ¿incompetencia?<br />
Si el amigo lector lo desea puede intentar presionar firmando una petición en la <a href="http://www.change.org/es/peticiones/gobierno-de-espa%C3%B1a-que-espa%C3%B1a-participe-en-el-telescopio-e-elt" target="_blank">siguiente página web.</a><br />
Mi opinión es que esto es un síntoma más de algo que carcome al político español: siente un profundo desprecio por el conocimiento. En la anterior legislatura (desconozco esta) más de la mitad de los diputados no tenían título universitario alguno. Muchos de ellos no tienen oficio conocido, excepto el de ser políticos de por vida a costa de lo que sea y, como máximo, dejarse sobornar al final con un puesto en el consejo de administración de alguna empresa energética. Es difícil encontrar algo así en las democracias avanzadas de nuestro entorno. Quizás este desprecio por el conocimiento y por los que lo poseen explique que, legislatura tras legislatura, los sistemas educativos van de mal en peor, que las tasas universitarias sean cada vez más caras y que se decida no participar en el proyecto astronómico más fabuloso de las últimas y venideras décadas. Habrá que proporcionar a esos usurpadores de la democracia, que dicen representarnos, algunos argumentos más a favor de este proyecto. </p>
<table width="620" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" align="center">
<tr>
<td><img src='/wp-content/photos/e_elt.jpg' alt="Foto"  hspace="10" vspace="2" border="0"/>
  </td>
</tr>
</table>
<p>El  E-ELT será una máquina magnífica, muy digna de los astrofísicos españoles que ya han puesto la Astronomía de este país en el octavo puesto mundial. Su espejo principal medirá 39 metros de diámetro y con él se lograrán ver planetas en otros sistemas solares, visualizar las galaxias como nunca antes las hemos visto, detectar la luz que produjeron las primeras estrellas o ver el Universo a una profundidad cosmológica, en el espacio y en el tiempo, como nunca antes fue posible.<br />
El ser humano es una criatura con una curiosidad casi infinita, queremos saber de dónde venimos, adónde vamos y qué somos. Nuestra habilidad para elaborar preguntas es muy superior a nuestra capacidad para responderlas, pero no desistimos. Por esta razón construimos kilométricos aceleradores de partículas o telescopios gigantes. Porque podemos,  porque así dignificamos esas cenizas de las que estamos hechos y que una vez surgieron en el horno termonuclear de una vieja estrella ya extinta. Porque no nos basta con comer todos los días y vegetar vidas aburridas e insípidas. Porque necesitamos ser mejores, superarnos, conocer más, elevar el espíritu humano y pasar el testigo a la siguiente generación al igual que las anteriores nos lo pasaron a nosotros; para poder ver más allá, sobre los hombros, no de gigantes, sino de todos los seres humanos que nos precedieron y que nos permitieron estar donde estamos ahora: desafiando a los dioses y a la ignorancia una vez más. Porque la ciencia es la mejor catedral que hemos podido ir construyendo en los últimos cuatro siglos, edificio intelectual que ninguno de nosotros verá terminado, pero que trasciende individuos, instituciones, países, nacionalismos y mezquindades.<br />
Porque soñamos con que un día nos levantaremos y con la punta de los dedos podremos tocar las estrellas. </p>
<p>Copyleft: atribuir con enlace a <a href="http://neofronteras.com/opinion/?p=100"> http://neofronteras.com/opinion?p=100</a></p>
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		<title>El fin del mundo sí ha llegado</title>
		<link>http://www.neofronteras.com/opinion/?p=98</link>
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		<pubDate>Thu, 20 Dec 2012 23:01:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[El fin del mundo tal y como lo conocemos ya ha llegado. Lleva mucho tiempo llegando, desde hace años, con cada metro de retirada de un glaciar, con cada hectárea menos de selva, ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En este momento en el que escribo esto veo llegar los últimos rayos de un sol que ya se esconde tras el horizonte. Se ven nubes altas en un azul muy oscuro y un trasfondo anaranjado. La Física puede explicar con un juego de frecuencias esos colores, pero sólo nuestra mente puede dotarlos de significado. Es difícil definir la belleza usando términos científicos, aunque puede haber poesía en la ciencia.<br />
El caso es que un día más se apaga, esta vez en un inminente solsticio de invierno. Mañana vendrá otro día y después vendrá otro. Sabemos que esa sucesión de días será para cada uno de nosotros finita y siempre corta. Quizás sea debido precisamente a esto que tengamos el miedo atávico de que un día se acabe el mundo, sea por una supuesta predicción maya o por cualquier otra causa. Si usted, amigo lector, lee esto ahora significa que, una vez más, la profecía no se ha cumplido y que el fin del mundo, esta vez con la excusa maya, no ha llegado. O eso parece. <span id="more-98"></span><br />
La ciencia nos dice que nada es eterno, que la atmósfera de este planeta se quedará sin dióxido de carbono un día, por lo que no habrá más fotosíntesis ni, por lo tanto, vida compleja. También nos dice que la atmósfera se escapará y que el Sol se transformara en gigante roja. Finalmente este planeta sólo será una roca muerta. Aunque se necesitará que pasen miles de millones de años para que ocurra todo eso. Mientras tanto nuestra galaxia habrá chocado con la de Andrómeda y el Universo se irá expandiendo cada vez más rápido hasta que quede diluido en la nada en unos cuantos miles de millones de años más. El Universo no tiene ningún propósito y tampoco, por supuesto, no tiene la intención de evitar nuestra extinción y mantenernos con vida eternamente. El Universo es ciego a nuestros deseos e indiferente a nuestro sufrimiento. El sentido a la existencia sólo lo podemos dar nosotros.<br />
Pero independientemente de que el fin del mundo sea algo físico y total, de tal modo que nuestro planeta quede borrado del atlas universal por lo relatado anteriormente o por el impacto de un gran cometa o porque una estrella nos desorbite, siempre se puede dar el fin del mundo tal y como lo conocemos. Es decir, que el mundo cambie tanto que sea algo irreconocible para nosotros. Este tipo de fin es algo que ya se ha dado en el pasado para algunas de las civilizaciones que nos precedieron.<br />
Los mayas como civilización, aunque no como etnia, desaparecieron mucho tiempo antes de que los europeos llegaran al continente americano. Su civilización declinó y dejaron de construir ciudades y pirámides. ¿Por qué?<br />
A las civilizaciones del pasado se las suele idealizar, pero la realidad es que los mayas eran una civilización sanguinaria que sacrificaba humanos a los dioses. Básicamente creían en un mundo mágico de dioses sedientos de sangre que exigían inmolaciones a cambio de favores como la lluvia. Tampoco estaban adelantados tecnológicamente, pues vivían en la edad de piedra y no conocían ni la rueda ni los metales, salvo en juguetes y ornamentación respectivamente.<br />
Sí que tenían escritura, conocían algo de Matemáticas e incluso podían hacer cierta astrometría. Gracias a ello consiguieron un calendario relativamente preciso, el mismo calendario que han usado algunos para “pronosticar” el fin del mundo ahora.<br />
No hace falta mencionar que este tipo de predicción, además de ser una solemne tontería propia de iluminados <em>new age</em>, no está justificada ni, por su puesto, no fue pronosticada por los mayas de aquel entonces ni, dicho sea de paso, por los mayas de la actualidad.<br />
En la civilización maya del periodo clásico había una casta de reyes y sacerdotes fanáticos que sometían al pueblo. Les obligaban a construir pirámides y templos, monumentos inútiles que se llevaban gran parte de los recursos. </p>
<table width="620" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" align="center">
<tr>
<td><img src='/wp-content/photos/piramide_maya.jpg' alt="Foto"  hspace="10" vspace="2" border="0"/>
  </td>
</tr>
</table>
<p>Para construir esos monumentos se necesitaba mucha madera que se tomaba del entorno. Los bosques fueron talados debido a su madera y para campos de cultivos, pues también había que mantener a todos los que trabajaban en esas construcciones.<br />
Consumían recursos mucho más rápidamente que el ritmo natural de renovación. Además, los recursos hídricos eran escasos debido al tipo de terreno calizo de la península de Yucatán, que sólo proporcionaba cenotes como fuente de agua. Consiguieron incluso alterar el clima local debido a los cambios introducidos, cambios a los que además se sumó un periodo natural de sequía. En definitiva, la civilización maya desapareció debido a un colapso ecológico provocado por ellos mismos. Igual destino fue deparado a otras civilizaciones del pasado como los anasazi, los vikingos de Groenlandia, los pascuences, etc.<br />
No sabemos los detalles sociológicos de cómo fue la decadencia final ni su ritmo, pues contamos con muy pocos códices mayas (cortesía de un sacerdote católico fanático que quemó la mayoría de ellos), pero es de presumir que los mayas del periodo clásico no se despertaron un día y comprobaron que había llegado el fin del mundo.<br />
Probablemente hubo hambre, revueltas, represión y guerras (nada como echar la culpa al vecino de todos los males provocados por uno mismo). Poco a poco las estructuras del estado cayeron y los mayas supervivientes terminaron siendo unas cuantas tribus esparcidas, principalmente a lo largo de la costa. El caso es que antes del año mil de nuestra era, cuando Occidente todavía estaba en su edad oscura, el periodo clásico de los mayas había ya llegado a su fin.<br />
Pero al igual que los mayas de aquellas épocas, nosotros consumimos muchos más recursos de los que deberíamos. También tenemos castas dirigentes que nos someten y que explotan los recursos del planeta de manera irreversible por puro egoísmo. También tenemos fanáticos, guerras y religiones absurdas. La ignorancia se propaga.<br />
Pero además envenenamos el aire que respiramos y el agua que bebemos, extinguimos especies a un ritmo equiparable al de las grandes extinciones masivas del pasado, acidificamos el mar, talamos las selvas, matamos los arrecifes de coral, sobreexplotamos las reservas pesqueras, creamos cantidades ingentes de basura que incluso forman islas en el mar, hacemos un mal uso de las tierras de cultivo&#8230; Y encima de todo ello estamos cambiando el clima con nuestras emisiones.<br />
Lo estamos haciendo mucho peor que los mayas y lo hacemos incluso sabiendo las consecuencias y teniendo ejemplos históricos de lo que pasa cuando se obra así. No tenemos ninguna excusa. Además nosotros no tendremos ningún sitio al que escapar una vez todo colapse.<br />
Nos adaptamos poco a poco a este mundo moribundo, se nos olvida pronto cómo era hace no tantos años. Incluso nuestro entorno cercano ha cambiado. Esas playas, por donde un Ulises quizás anduvo, están ahora ahogadas por hoteles grotescos y apartamentos anodinos. Ese mar al que abrazan, mar por el que una vez navegaron barcos cargados con ánforas llenas de aceite de oliva cultivado en una colina de Delfos, ya está casi muerto de tanta contaminación.  Los glaciares que una vez vieron pasar a Aníbal con sus elefantes ya casi han desaparecido. La lista de pérdidas es interminable, pero nuestra memoria es frágil. Hagamos un esfuerzo y tratemos de recordar, por ejemplo, cómo era el río en donde nos bañábamos de pequeños y comparémoslo a cómo es ahora.<br />
Pero todos estos cambios tendrán consecuencias. Vendrán las revueltas, las guerras y las epidemias. Quizás los conflictos que ahora vivimos no sean más que la antesala de las grandes luchas que se avecinan por los recursos: por los cultivos, por la energía barata o por el agua potable.<br />
Así que sí, amigo lector, el fin del mundo tal y como lo conocemos ya ha llegado. No se ha librado de él tan fácilmente. Lleva mucho tiempo llegando, desde hace años, poco a poco, con cada metro de retirada de un glaciar, con cada hectárea menos de selva, con cada pólipo de coral que se muere, con cada bajada en el pH marino, con cada especie que desaparece para siempre, con cada milímetro que sube el nivel del océano&#8230;<br />
Todavía está en nuestras manos el poder evitar un desastre mayor. Al fin y al cabo, la Tierra es nuestra única casa en el Cosmos, el planeta más acogedor que jamás hemos conocido y el más bello que conoceremos. </p>
<p>Copyleft: atribuir con enlace a <a href="http://neofronteras.com/opinion/?p=98"> http://neofronteras.com/opinion/?p=98</a></p>
<p>Fuentes y referencias:  Colapso, de Jared Diamond.<br />
Foto: NeoFronteras.</p>
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		<title>Sobre la investigación espacial</title>
		<link>http://www.neofronteras.com/opinion/?p=96</link>
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		<pubDate>Tue, 25 Sep 2012 13:18:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboración]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Juan Antonio Bernedo
El 25 de agosto moría Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna. Su fama era la de un gran héroe, pero él rechazó siempre esa imagen de gran personaje diciendo que sólo había hecho el trabajo que le correspondía. Hay otra frase suya que muestra su carácter y nos ayuda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Juan Antonio Bernedo</p>
<p>El 25 de agosto moría Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna. Su fama era la de un gran héroe, pero él rechazó siempre esa imagen de gran personaje diciendo que sólo había hecho el trabajo que le correspondía. Hay otra frase suya que muestra su carácter y nos ayuda a situarnos en nuestra justa medida: Al regresar del espacio, dijo que cuando estaba en la Luna se dio cuenta de repente que podía “tapar el planeta Tierra con el pulgar de la mano”. &#8220;¿Eso le hizo sentirse grande?&#8221;, le preguntaron. &#8220;No&#8221;, respondió, &#8220;hizo que me sintiera muy, muy pequeño&#8221;.<span id="more-96"></span><br />
Su compañero de módulo, Buzz Aldrin, fue segundo en pisar la Luna , cuyo paisaje describió como “magníficamente desolado”. En cierta ocasión hizo unas declaraciones polémicas pero certeras: “Si llegamos a la Luna no fue para estudiarla ni recoger muestras de su suelo, sino para aventajar a los rusos en la carrera espacial. Todo lo demás quedó en segundo plano&#8230;”<br />
En la misma línea, recientemente se han desclasificado grabaciones secretas del presidente estadounidense de la época, J. F. Kennedy sobre la carrera especial, en que venía a decir que no le importaba lo del primer paso en la Luna en sí, sino más bien llegar primero.<br />
Unas semanas antes de la muerte de Armstrong, tuve ocasión de responder a una entrevista sobre Marte con motivo de la noticia reciente de la llegada del “rover” Curiosity a la superficie del planeta rojo. Me preguntaba una periodista “¿cuándo irá el hombre a Marte?” (la prensa interpreta que al público le interesa sobre todo el lado humano de la exploración).<br />
Al responder, después de razonar sobre las dificultades y lo costoso de la empresa, yo aventuraba un pronóstico: “Si China u otro país anuncia que enviará astronautas a Marte, enseguida se organizará otra carrera espacial como la que culminó con la llegada a la Luna ”.<br />
Y así ocurre; a veces las necesidades políticas se anteponen a las científicas y son los políticos los que deciden. Pero si se diera otra carrera de este tipo, sería otro desperdicio de medios y tiempo esa competencia desaforada, inútil y sin sentido.<br />
Quizá convenga recordar aquí que existe un tratado de la ONU sobre “Utilización y exploración del espacio exterior incluyendo la Luna y otros cuerpos celestes”, por el que además de prohibirse cualquier utilización militar o armamentística, declara que toda exploración y <a href="http://www.oosa.unvienna.org/oosa/SpaceLaw/outerspt.html" target="_blank">uso del espacio han de hacerse en beneficio de toda la Humanidad</a>.<br />
¿No sería ya hora de olvidarse del término “conquista del espacio” que parece implicar una toma de posesión, una apropiación de algo que no nos pertenece, y utilizar más bien el de “exploración espacial” que es lo que realmente deberíamos hacer?<br />
¿No sería ya hora de abandonar los nacionalismos competitivos y empezar a colaborar, diluyendo un poco esa territorialidad, evitando personalismos, olvidando nuestras banderas y adoptando una única para toda la Humanidad ?<br />
¿No sería ya hora de comprometer seriamente a todos los pueblos de este pequeño planeta que “se puede tapar con el pulgar de la mano”, aunando los recursos y planificando conjuntamente la exploración para compartir esfuerzos y gastos haciendo que merezcan la pena, no sólo los resultados científicos obtenidos, sino el propio modo de hacer la exploración espacial, y ya puestos, la investigación científica en general?</p>
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		<item>
		<title>La ciencia en España</title>
		<link>http://www.neofronteras.com/opinion/?p=94</link>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 10:19:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[Artículo de opinión sobre la situación de la ciencia en España en la actualidad. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La economía española hace aguas por todos los lados.  El gobierno (este, aquel y el de más allá) ha decido recortar y lo ha hecho en sanidad, educación e investigación científica. Personalmente hasta conozco a algún que otro investigador sobre el cáncer que, pese a haber contribuido al desarrollo algunos compuestos para quimioterapia, se ha quedado en paro al hacerse recortes en el centro de investigación en dónde trabajaba (el CNIO). Supongo que el gobierno cree que ya nadie va a tener esa enfermedad a partir de ahora y por tanto no es necesario que se investigue sobre el asunto. <span id="more-94"></span><br />
Ha habido comunicados, cartas abiertas y muchas entradas en blogs quejándose sobre los recortes en ciencia, pero la realidad es que lo recortes se han efectuado y parece que se seguirá en la misma línea.<br />
Nada como leer los comentarios en los medios de comunicación más generalistas para saber cómo piensan realmente algunos. Mucha gente de la calle apoya esos recortes en ciencia porque “de qué sirve contar las patas de un escarabajo si por ahí hay familias que pasan necesidades”. Otras personas que están un poco más formadas se posicionan en contra, pero sólo superficialmente.<br />
Es verdad que es fácil encontrar apoyos en la sociedad para la investigación biomédica, pero no para cualquier otro campo más académico. A los ojos de algunos el investigador es un “geek” o “friki” al que se le paga por hacer cosas raras que a nadie le interesa, pero sobre las que tiene un extraño interés.<br />
En un país en el que el conductor del camión de la basura cobra más que un joven investigador se tiene envidia por el segundo porque se supone que trabaja en lo que le gusta, aunque sea en un tema con tan poca apreciación social como los polinomios ortonormales. Nada molesta más al español medio que la felicidad ajena, lo que no deja de ser una paradoja en una sociedad que tanto presume de ser feliz como la española (hipócritamente). Ya se sabe lo que dicen: “tan bien como en España no se vive en ningún sitio”. Es lo malo que tiene no viajar o viajar sin ver realmente nada y sólo para presumir de haber viajado, que sigues siendo un cretino a la vuelta. También afirman que en Suecia están tan tristes que se suicida mucha gente, aunque no mencionan que en España se suicidan ya nada menos que unas 30.000 personas al año, siendo la primera causa de muerte violenta en el país.<br />
La realidad, la pura realidad, es que todo lo que nos pasa ahora es culpa de los habitantes de este país, con gran ayuda de la subespecie de la casta política y la presión de una élite económica putrefacta. Todo debía de haber comenzado a mejor hace, por ejemplo, 20 años, cuando se decidía qué clase de país iba a ser este. Pero no comenzó. En esos tiempos hubo una crisis (lo de ahora es una depresión) y también se decidió recortar en la ciencia. Hemos vuelto a perder otros 20 años.<br />
La sociedad es la que es y la realidad social nos la contaban en <a href=" http://francisthemulenews.wordpress.com/2012/05/10/sinciencia-espana-seguira-en-el-pozo-el-pais-con-el-menor-nivel-de-cercania-con-la-ciencia-y-de-conocimiento-cientifico/" target="_blank">emule science news</a> hace un días a través de un dibujo muy explícito:</p>
<table width="520" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" align="center">
<tr>
<td><img src='/wp-content/photos/conocimiento_cercania.jpg' alt="Foto"  hspace="10" vspace="10" border="0"/>
  </td>
</tr>
</table>
<p>Es gráfico representa la cercanía de los ciudadanos de ciertos países con la ciencia frente al conocimiento científico de los mismos.  En este caso “el nivel de cercanía con la ciencia mide el grado de interés que muestran los ciudadanos por las noticias relacionadas con los temas científicos”.<br />
La relación es obviamente lineal. Obsérvese que, casualmente, son los países católicos los peor posicionados en la gráfica y el país en el extremo inferior es España.<br />
No solamente ignoramos la ciencia, sino que además la sentimos muy lejana. Ni sabemos ni nos importa. Una cosa son los cuatro que escribimos sobre ciencia y los pocos que nos leen y otra muy distinta la realidad. Esto es algo histórico que se viene arrastrando desde hace siglos y da la impresión de que a nadie le importa y que nadie ha hecho nada por remediarlo en las últimas décadas.<br />
La sociedad ignora la ciencia. Los políticos salen de esa sociedad, así que son como ella y la sirven como tal. Se deben al voto del ciudadano y al ciudadano no le gusta la ciencia, le gusta el fútbol y la prensa rosa. Ve el infame Tele5 y no La2<br />
Los políticos no solamente no han apoyado la ciencia, la han torpedeado. Porque el político español siente un profundo desprecio hacia el conocimiento desde que en este país la ilustración fue liquidada. Se desprecia y envidia lo que no se tiene. En la anterior legislatura más del 50% de los diputados no tenían título universitario (para apretar el botón de voto no se necesitan muchas luces si simplemente obedeces). Si algo tienen en común empresarios y políticos españoles es el de rodearse de gente servil con poca formación (pero muy “lista”) que no les haga sombra ni les lleve la contraria; además de rodearse de familiares, claro. Los planes Bolonia y similares no son más que una pieza a añadir a esa estrategia de devaluar los estudios universitarios con la connivencia de una sociedad que quiere un título sin esfuerzo (aunque sea pagando) que le sirva para encontrar un empleo cualquiera (el español no parece comprender el concepto de inflación). Eso por no entrar en el tema de las “universidades” privadas.<br />
La universidad es la máxima institución educativa y científica y no tendría que deberse ni a la sociedad, ni a los políticos ni a los mercados. Si se quiere transformar la sociedad y el país, la universidad tiene que proporcionar el conocimiento para ello, no para lo que el mercado demanda en la actualidad, sino para moldear el futuro del mundo. Quizás no haya mucha necesidad de formación para un ingeniero de telecomunicaciones que termine vendiendo teléfonos móviles en una tienda, pero si no se le da esa formación jamás podrá hacer otra cosa, ni en el país se fabricará el futuro “Iphone”, como sueña algún político inculto. El conocimiento y la formación son los que deben ser, no lo que la sociedad y el mercado demanden en un momento dado. Sobre todo porque la sociedad y el mercado pueden estar profundamente y absolutamente equivocados. Un filósofo o un experto en semíticas son infinitamente más útiles para una sociedad avanzada y culta que un mal ingeniero.<br />
Gran parte de la culpa de que la sociedad ignore la ciencia la tienen los propios científicos y las instituciones a las que pertenecen, pues no se molestan ni lo más mínimo en divulgar la ciencia. Aunque, claro, tampoco tienen mucha ciencia realmente interesante que divulgar, salvo casos excepcionales. Al fin y al cabo, nunca alcanzamos la masa crítica suficiente como para que fuera de otra manera.<br />
Los pocos que divulgamos lo hacemos por amor al arte y sin muchos apoyos. A veces incluso a escondidas por lo que nos pueda pasar. Al final formamos un círculo cerrado de gente a la que le interesa el tema y no vemos la realidad de la sociedad española.<br />
Al político le interesa una ciencia aplicada, una “innovación” sin que haya que pasar por las fases de investigación ni de desarrollo. Algo que dé dinero, pero absolutamente paradójico en esos términos. Para ello dicen apoyar “la excelencia” sin que se sepa qué diablos quieren decir con ese término.  Ahora ya sostienen que hay crear “un nuevo modelo de crecimiento”. Es de suponer que todo esto salga de una fluctuación cuántica, es decir, de la nada. No deja de ser irónico que esos que no tienen ni título universitario y que han fomentado tanto el fraude del ladrillo, el amiguismo, la corrupción y la confusión en la separación de poderes hablen ahora así.<br />
Por otro lado, al empresario español no le interesa ninguno de esos aspectos (habrá excepciones en algún lugar, dicen). Aquí no tenemos un Google, ni un Apple, ni un Microsoft, ni un HP&#8230; Incluso cuando alguna de estas empresas aterriza en España termina adquiriendo los vicios del lugar. Conozco a alguien que en su juventud empezó a trabajar en IKEA cuando esta empresa se instaló en España. El sueldo era bajo, pero el ambiente era agradable, los compañeros se llevaban bien y los trabajadores eran moderadamente felices. Todos eran españoles, salvo los jefes, que eran suecos y al parecer amables e inteligentes. Pero estos jefes suecos se fueron una vez que la empresa funcionaba y dejaron los mandos a jefes españoles. Entonces, con ese mismo bajo sueldo y con esas mismas personas el ambiente de trabajo se estropeó y los empleados empezaron a pasarlo mal y a desear irse a otro lugar (da igual, al final uno se da cuenta de que en España no hay escapatoria a no ser que se sea autónomo o funcionario).<br />
Y es que en las empresas españolas no solamente no se investiga, ni se desarrolla, sino que están dirigidas por incompetentes corruptos, sobre todo si tienen algo que ver con la construcción. No prospera el empresario innovador (alguno habrá en algún punto del espacio-tiempo), prospera el que tiene buenos contactos (incluso rezar en la misma iglesia une a algunos entre sí), el que soborna, el que se deja sobornar&#8230; ¿De verdad que alguien cree que esa gente puede apoyar el que haya investigación en las empresas sean del tipo que sean?  Sólo la corrupción de la clase política es comparable en podredumbre.<br />
Hace 20 años se podía haber intentado cambiar las cosas y haber invertido (de verdad) en ciencia y educación, pero no se hizo. Se podía haber tenido un proyecto de país, una dirección clara hacia la que viajar. Se podía haber invertido en ciencia y, sobre todo, en educación (desde los estamentos más bajos hasta los más altos) para hacer comprender al ciudadano lo maravillosa que es la ciencia, la inmensa riqueza intelectual que ha proporcionado y proporciona, el goce intelectual que nos otorga su belleza, la relación inherente que hay entre su desarrollo y el bienestar de las naciones. Se podía haber divulgado la ciencia, formado profesores, futuros políticos y empresarios&#8230; Con el tiempo se hubiese conseguido cambiar la manera de pensar de, al menos, una generación y con ello quizás al país en un futuro. Pero una población con cierto porcentaje de mentes críticas y formadas es algo muy peligroso para el político mediocre y el “empresario” corrupto.<br />
Ahora es demasiado tarde amigos, de nada sirve rasgarse las vestiduras a estas alturas. Hemos chapoteado tanto en el lodazal de la miseria moral que ya no podemos salir de la indigencia intelectual. ¿Dónde estaban durante todo este tiempo todos esos que ahora apoyan la inversión en ciencia y se quejan de los recortes? ¿Hacia dónde miraban cuando sucedía lo que sucedía? ¿Estaban ciegos, sordos y mudos? ¡Ay el pecado de omisión! Ya no hay ciencia y mucho menos ciencia que nos saque del agujero económico en el que estamos inmersos. Ahora no se puede improvisar un desarrollo tecnológico. El país es el basurero apestoso que aparenta o incluso algo mucho peor.<br />
En lugar de tener un proyecto de país se decidió vivir del cuento, o más bien de un timo piramidal llamado burbuja inmobiliaria. Proceso en el que participó una gran parte de la población al grito ignorante de “en España la vivienda nunca baja”. Que la burbuja iba a estallar y a llevarse por delante la economía lo sabía cualquiera con un mínimo de formación, era de libro de texto y el ejemplo reciente de Japón así lo atestigua (si los tulipanes holandeses del XVII no son suficientes). Eso se aprende incluso en un cursillo de economía impartido en un par de tardes. Pero la avaricia produce una ceguera profunda y el país fue sumido en una gigantesca estafa que dejó un reguero de políticos corruptos, empresarios siniestros, jóvenes albañiles semianalfabetos conductores de BMW, una liga de fútbol que nunca pudimos permitirnos salvo para adormecer nuestras mentes y zafios con ínfulas de nuevos ricos que conducían sus todoterrenos a través una absoluta nada interior recubierta de espejismos.<br />
Los que se llenaron los bolsillos de dinero ya lo han sacado del país y aquí sólo queda una deuda monumental. Ya volverán a comprar a precio de saldo lo que quede cuando toquemos el profundo fondo. Se estima que el agujero de los bancos y cajas con exposición al ladrillo está entre 100.000 y 250.000 millones de euros. Nadie se atreve a decirlo, pero ese agujero no hay quien lo rellene, así de simple, pese a que el estado lo intenta hacer a costa de la educación, la sanidad y la ciencia. Los buitres, las familias de siempre, los poderosos de siempre, ya se prestan a sacar tajada del desaguisado. Ya no hay ladrillo, que la gente viva en donde pueda aunque haya millones de viviendas vacías. Ya que no se les puede explotar a través del lugar en donde viven, pero quizás sea posible explotarlos a través de sus cuidados médicos. Ahora no les quedará más remedio que pagar por la salud. También tendrán que pagar por una educación si alguna vez quieren ser un “ingeniero” informático submileurista picacódigos que se cree ser algo porque le obligan a llevar traje y corbata.<br />
Y los nuevos impuestos se aplicarán a los de siempre, pues el rico no los paga nunca, y éstos destruirán aún más la maltrecha economía. Tenemos asientos de primera fila para presenciar el espectáculo de cómo la máquina del tiempo nos hace retroceder, en el mejor de los escenarios posibles, a los años ochenta.<br />
No se puede decir con delicadeza. Si tiene aspecto de mierda, huele a mierda y sabe a mierda es que es mierda. Así de simple, no lo duden. España es una estafa, siempre lo ha sido y muchos han contribuido a ello. ¿Que no es así?, ¿que usted no se lo cree? No se preocupe, la tozuda realidad y el futuro que siempre nos alcanza se encargarán de convencerlo, sólo tendrá que esperar un poco.<br />
Nunca es tarde para empezar, quizás un plan como el relatado pueda hacer que en otros 20 años este país sea diferente. Puede que haya alguien que tenga una fe inquebrantable en ello y mucha, pero que mucha paciencia. Otros no.<br />
El consejo más sensato para el joven con inquietudes científicas es que abandone el barco y emigre a otro país, aunque para aquellos a los que les enseñaron los nombres de los arroyos de su ridícula comunidad autónoma (si hay algo peor que España son sus subunidades) y no dónde está el Orinoco o el Mekong probablemente ya sea demasiado tarde. </p>
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		<title>Viajes y existencialismo ecológico en un mundo que desaparece</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Aug 2011 10:46:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ahora que el verano boreal pasa por su ecuador y mucha gente ha iniciado (o terminado) sus vacaciones quizás merezca la pena meditar sobre las regiones del mundo que visitamos, incluso cuando éstas no sean muy lejanas, y tratar de sacar una reflexión sobre nuestro lugar en este planeta. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que el verano boreal pasa por su ecuador y mucha gente ha iniciado (o terminado) sus vacaciones quizás merezca la pena meditar sobre las regiones del mundo que visitamos, incluso cuando éstas no sean muy lejanas, y tratar de sacar una reflexión sobre nuestro lugar en este planeta.<br />
Si tenemos afán de aventura quizás viajemos a algún lugar exótico que nos extraiga a la fuerza de la cotidianeidad que nos carcome y aplasta. Si ya tenemos la vista cansada de ver siempre la misma gente, las mismas calles o los mismos edificios, un viaje nos devolverá un poco a una niñez en donde todo era nuevo y asombroso. Nos maravillaremos de un mundo increíble, lleno de prodigios, que nos recordará lo precioso que es este planeta, que nos haga ver lo afortunados que somos de disfrutar del privilegio que significa la vida. <span id="more-92"></span><br />
Podemos ir a algún lugar en el que nada más bajarnos del avión nuestro sentido del olfato nos diga que estamos en el trópico y que ello nos evoque toda la cinematografía colonial que hayamos visto y que estaba anquilosada en la memoria. Quizás podamos deleitarnos con el delicado sabor de un mangostán en algún mercado de Asia o determinar por primera vez el sabor de las semillas verdes de la flor del loto.<br />
Puede que podamos contemplar cómo se arraciman las nubes sobre el mar Caribe mientras unos cocoteros son mecidos por el viento y sepamos que esa tarde caerá una grácil lluvia. O tal vez, mientras tratamos de dormir por la noche en una tienda en medio de la sabana africana, el rugido de los leones y el oír a los elefantes barritar nos traiga reminiscencias de los tiempos pretéritos en los que exploradores valientes llenaban con significado los espacios en blanco de los mapas, o los tiempos arcaicos en los que un mono se sintió humano por primera vez y fue consciente de que tenía miedo. Quizás nos atrevamos a subir al Kilimanjaro y ser de los últimos en tocar su fría nieve al lado del esqueleto inexistente de un leopardo hemingwayniano. O quizás tener la forma física suficiente como para atravesar el Himalaya por la ruta que trazó Peter Matthiessen.<br />
Si tenemos licencia de buceo podremos sumergirnos en las aguas de un mar bíblico que dicen Rojo y que está a la sombra de unas pirámides no tan lejanas. Allí podremos contemplar paredes de coral pobladas por peces de colores, un milagro mayor que la imposible división de sus aguas por parte de un dios tenebroso, y olvidarnos de que respiramos gracias a una botella de aire comprimido y que nuestros antepasados hace mucho tiempo que dejaron de ser peces.<br />
Quizás podamos surcar la Amazonía a bordo de un barco que navegue lentamente a través de una jungla poderosa; a lo largo de una selva verde esmeralda atronada por la bullaranga de los monos, el griterío de las aves y el muro sonoro creado por una multitud de insectos incansables.<br />
Si nuestro bolsillo nos lo permite podremos visitar los gorilas de montaña o los orangutanes de Borneo para comprobar que la distancia que nos separa de ellos no es tan grande. Ya hay expediciones a esos lugares para gente pudiente o para personas cuyas prioridades no son las convencionales. </p>
<table width="520" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" align="center">
<tr>
<td><img src='/wp-content/photos/palmeras_y_cielo.jpg' alt="Foto"  hspace="10" vspace="2" border="0"/>
  </td>
</tr>
</table>
<p>Todo eso y mucho más es absolutamente único, es irrepetible por siempre y para siempre. Las contingentes leyes de la evolución dicen que no hay ni habrá ningún planeta en esta galaxia o en cualquier otra que sea igual, ni siquiera parecido. La Tierra es maravillosa porque pertenecemos a ella, porque coevolucionamos con todas las demás especies que la pueblan. Somos parte de ella. Cualquier otro planeta será inhóspito a nuestra hipotética presencia y hostil a nuestra existencia.<br />
Pero este mundo maravilloso e inigualable desaparece poco a poco delante de nuestras narices por nuestra culpa. El manglar que viste hace unos años ya no está y en su lugar se levanta un hotel, los hielos de ese glaciar están ahora fundidos y el arrecife coralino es ya sólo piedra muerta que se desgasta bajo la erosión de las olas.<br />
Si en nuestros viajes nos interesa un punto de vista más antropológico quizás visitemos pirámides mayas y ruinas anasazis o, evitando las bombas del hombre moderno, los zigurats de una civilización que una vez se asentó sobre uno de los valles más fértiles de entonces, pero que ahora es un desierto polvoriento. Puede que contemplemos los moais de Rapa Nui o los templos camboyanos comidos por los árboles y recapacitemos sobre la desaparición de las civilizaciones que no supieron administrar sus recursos ecológicos.<br />
Nuestras comodidades cotidianas y superfluas, nuestro derroche, nuestra obsesión por reproducirnos y la avaricia infinita e insaciable de unos pocos que no están sometidos a leyes humanas, éticas o divinas se oponen a la conservación de un mundo que se nos escapa como arena entre los dedos delante de nuestros ojos. ¿Por qué hemos de luchar por su conservación?  Hay muchas razones y todo tipo de justificaciones económicas, de supervivencia de la especie humana o simplemente morales para que intentemos conservar el único mundo del que disponemos: nuestra única casa en el Cosmos.<br />
Podemos empezar por indignarnos y reclamar lo que es nuestro, lo que es de todos, de los que ahora están y de los que todavía están por llegar. Pero permítaseme dar otra razón más modesta y existencialista que se sume a todas esas razones indignadas.<br />
Puede que este mismo documento se desvanezca en nube de electrones en estos tiempos de volatilidad reñidos con la permanencia del material sólido. Incluso llegará un día en que quizás los libros, tal y como los conocemos, desaparezcan y toda la cultura humana se desvanezca tras un apagón. Nada es para siempre.<br />
Como los sueños de inmortalidad son una quimera, tarde o temprano todos nosotros ineludiblemente también desapareceremos. Dejaremos la existencia y nuestros recuerdos, emociones e ideas se desvanecerán para siempre. Algunos de ellos sobrevivirán, adulterados, durante un breve periodo de tiempo en la mente de nuestros hijos o nietos, pero no mucho más allá. Luego, el recuerdo de nuestra existencia será borrado de la mente de los hombres para toda la eternidad. Habrá otro mundo que no veremos, nos perderemos todo lo que suceda: los poemas y novelas aún por escribir, las músicas por componer, las películas por rodar, los logros de la ciencia, las aventuras de exploración humana y las nuevas muestras de la inabarcable mezquindad humana.<br />
Este destino sólo nos puede angustiar mientras haya vida, porque después ya no tendremos mente que nos permita pensar, angustiarnos o echar de menos nada. Así que tenemos que buscar razones para no atribularnos mientras aún estamos vivos y dar significado a una vida que, per se, no tiene absolutamente ningún sentido.<br />
Bajo esa perspectiva puede que nos tiente la idea de que después de nosotros da igual lo que pase, que no hace falta proteger las junglas donde anida la tornasolada ave del paraíso o los arrecifes adornados con los vívidos colores del pez ángel. Al fin y al cabo, ya no los podremos disfrutar. Pero esta idea está totalmente equivocada.<br />
Si no conservamos el mundo y el ser humano sobrevive (cosa harto improbable bajo esa premisa), los supervivientes vivirán en un mundo triste, feo y artificial. Un remedo grotesco de lo que fue, un mundo pobre en todos los sentidos que a nosotros nos es totalmente ajeno e inhumano. Llena de congoja saber que todo lo que hemos querido y admirado ya no exista cuando nos hayamos ido.<br />
Si conservamos el mundo natural tal y como fue concebido, habrá otros hombres con sus problemas, angustias, debilidades y grandezas. Hombres que sentirán como nosotros sentimos ahora, seres que se sobrecojan por un cielo estrellado, admiren el grácil vuelo de una mariposa monarca, crean viajar al Jurásico en la niebla de un bosque de secoyas de costa o se maravillen con la puesta de huevos de una tortuga en una playa centroamericana.  Sentirán lo mismo que sentimos nosotros y, de algún modo, nuestros sentimientos y vivencias resucitarán por un instante, no se perderán. Entonces, de alguna manera remota e inexplicable, viviremos una vez más a través de las mentes y cuerpos de otros hombres. Quizás esos hombres hayan alcanzado más sabiduría que nosotros y ya no luchen entre ellos o contra el planeta que los acoge. Todos sus logros y la materialización del sueño de alcanzar las estrellas se lo deberán a las generaciones que hubo antes y a todos esos que creyeron que las cosas se podían hacer de otra manera.<br />
Conservar la Naturaleza es conservar de algún modo nuestra vana presencia más allá de la muerte. Podemos pasar al otro lado de la existencia, a la nada, sabiendo que todo lo que hemos admirado y amado todavía seguirá en este mundo y sentirnos reconfortados por ello y por haber contribuido a su conservación. </p>
<p>Foto: NeoFronteras.</p>
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		<title>Sobre el accidente de Fukushima</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Apr 2011 19:48:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno de los mayores terremotos, seguido de un tsunami muy grave ha provocado un accidente nuclear que ya está en el punto más alto (el 7) de gravedad en la escala de accidentes nucleares. Incluso después de un mes desde la catástrofe todavía no han conseguido dominar el problema y ya hay estroncio radiactivo en el medio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los mayores terremotos, seguido de un <em>tsunami</em> muy grave ha provocado un accidente nuclear que ya está en el punto más alto (el 7) de gravedad en la escala de accidentes nucleares. Incluso después de un mes desde la catástrofe todavía no han conseguido dominar el problema y ya hay estroncio radiactivo en el medio. Encima, las réplicas, que son de alta intensidad, se siguen produciendo y se producirán durante meses y dificultan las labores de unos hombres que ya están condenados a morir.<br />
Lo inconcebible, que se produjera un accidente nuclear en uno de los países más avanzados del mundo, se ha dado. No es ni será Chernobil, pues el diseño demencial de esa central no se da aquí, pero la gravedad es indiscutible. <span id="more-90"></span><br />
Durante un mes hemos sufrido, una vez más, la politización de algo que tenía que ser meramente técnico. ¿Son seguras las centrales nucleares? Unos dicen que sí sin perturbarse y otros que de ninguna manera, que las centrales nucleares son Satán y que vagan por las noches comiendo niños.<br />
El dogma está reñido con la razón. No podemos permitirnos el lujo se guiarnos por los dogmas, sino por los hechos, los informes y los estudios independientes, sobre todo independientes.<br />
Lo que no es de recibo es la ignorancia patente de los que se supone que nos tienen que informar. Los medios de comunicación no tienen asesores científicos y en estos días hemos tenido que asistir a muchas inexactitudes. Que la radiación se pueda barrer (pasa una escoba por encima de un rayo gamma a ver qué pasa) o que el yodo “neutraliza” las radiaciones son sólo unos ejemplos. Que el vertido se mida en millones de litros y no en metros cúbicos es otro ejemplo de manipulación. Esta mala información se ha mezclado además con la paranoia y miedo de la población. Un miedo instintivo, visceral, a lo nuclear, ya que Fukushima ha llegado cuando Hiroshima no estaba olvidada (ni lo estará nunca).<br />
No viene mal recordar que si se vive donde hay granito se está sometido a radiación. Una casa de ladrillo, hormigón o con las paredes recubiertas de yeso es radiactiva. Sólo por dormir al lado de alguien se recibe radiación. También recibimos radiación si volamos en avión, subimos una montaña, usamos un monitor de rayos catódicos, nos hacen un TAC o una radiografía&#8230; El Sol y el Universo son radiactivos. Hemos evolucionado en un ambiente que nos permite sobrevivir a ciertos niveles de radiación, pero no a otros superiores. La bacteria <em>Deinococcus radiodurans</em> es capaz de vivir en el agua radiactiva de un reactor nuclear, nosotros no. Pero las radiaciones siempre tienen un efecto estocástico incluso a bajos niveles. Efecto que ha permitido la evolución de las especies, pero que como individuo nos puede costar caro.<br />
Los políticos tampoco se han portado nada bien en este asunto del accidente. Unos en Japón no informando lo suficiente y otros diciendo que llegaba el “apocalipsis” y haciendo electoralismo barato. Lo malo es que son los políticos los que al final toman las decisiones si nosotros les dejamos.<br />
Un terremoto de esa magnitud seguido de esa ola gigante era inconcebible, pero ha pasado. Las centrales resistieron, pero los sistemas de refrigeración de apoyo fallaron. Las piscinas con residuos estaban situadas en sitios muy mal ubicados y uno de los reactores estaba cargado con plutonio. La mala suerte y la mala planificación no han favorecido.<br />
No podemos asegurar que algo así no pueda ocurrir de nuevo y la ley de Murphy es inexorable. No podemos permitirnos el lujo de tener, más o menos, un accidente nuclear cada 20 años. Eso es inasumible a largo plazo. Tampoco es asumible que durante miles de años nuestros descendientes se hagan cargo de los costes del almacenamiento de residuos radiactivos. Eso no es ser barato, es derivar los gastos a otros no nacidos aún. Y fue un pecado egregio hace estallar bombas nucleares en la atmósfera o corteza terrestre durante décadas.<br />
Lo malo es que deseamos que nuestros aires acondicionados o pantallas de televisión sigan funcionando y no queremos asumir lo que eso significa. Somos cínicos e hipócritas.<br />
El ser humano tiene un impacto sobre el planeta, impacto que es cada día más grave. El mundo tal y como lo conocemos habrá desaparecido ya hacia el 2050. No habrá una fecha dada para el cataclismo, sino que poco a poco a poco, casi sin darnos cuenta, nos adentraremos en un mundo cada vez más triste y sombrío, sin selvas, bosques o arrecifes de coral. Un mundo cada vez más escaso en agua dulce y alimentos (y posiblemente violento). Un mundo pobre en especies en el que lo que más sobre será precisamente gente. La sexta gran extinción masiva se está dando ya, delante de nuestros ojos, y no lo queremos ver porque verlo significaría cambiar un estilo de vida que no queremos cambiar. Fukushima al lado de este problema es la nada o una muestra más de nuestro impacto.<br />
El estilo de vida que llevamos tiene un coste a muchas escalas y hay que decidir qué huevos rompemos para hacer la tortilla. Podríamos arriesgarnos con la energía nuclear, pero las otras energías tampoco son inocuas. El carbón mata al año muchas más personas que la energía nuclear. Pero un accidente mortal en la mina nos afecta menos que uno por radiación, es algo visceral.<br />
El cambio climático producido por la quema de combustibles fósiles nos pondrá en una situación muy grave tarde o temprano. Un clima diferente cambiado en un siglo y que dure durante cientos de años es una mala receta para la supervivencia. No podemos asumir el uso de combustibles fósiles y que el coste y platos rotos lo paguen futuras generaciones, pero lo hacemos igualmente, sin inmutarnos.  Ahí va una apuesta: quemaremos hasta la última gota de petróleo que quede en el mundo, esté a la profundidad a la que esté.<br />
Las energías alternativas son caras (es la pura verdad) y no queremos pagar ese extra que significa su uso o pagar los impuestos que financien la investigación sobre su abaratamiento. Encima hay muchos intereses económicos en juego. Las primeras son las empresas eléctricas, que quieren ganar más y más dinero a costa de lo que sea (con beneficios récord en estos años de crisis, por cierto). Pero también el montón de intermediarios que viven del cuento en todo este asunto y en muchos otros. El mismo estado tiene una insaciabilidad pasmosa a la hora de gravar con impuestos (incluso impuestos aplicados sobre impuestos) a la energía o a cualquier cosa que se tercie. Sin embargo parece que no le interese gravar con impuestos a los que más tienen y menos producen, como los bancos, ni apoyar la investigación de nuevas fuentes de energía. El gran defecto de nuestro sistema económico no es la producción o el consumo, es el negocio montado sobre el movimiento de capitales. Se hacen fortunas moviendo electrones por las redes de comunicación financiera. Esta actividad no considera los límites finitos de nuestro planeta y se basa en empobrecer a muchos para enriquecer a unos pocos listillos o bien “conectados”.<br />
Debemos elaborar estudios independientes que nos digan exactamente el coste y posibles riesgos de todas las fuentes de energía y decidir, ya informados, por cuál o cuáles apostamos, cómo las mejoramos y hacemos más seguras, cómo las implantamos, cómo eliminamos a los parásitos o qué incentivos dispondremos.<br />
Y tendremos, sobre todo, que renunciar a ciertos lujos si queremos que el planeta y la especie humana tengan una oportunidad en el futuro. Un futuro viable pasa por tener menos hijos y por realizar un consumo que sea responsable o, como mínimo, que no sea descabellado.<br />
El miedo (justificado) a la radiación ha hecho que el entorno de Chernobyl bulla de vida salvaje, vida preciosa como no se veía en Europa desde hace siglos. Es así porque allí simplemente ya no hay personas y la vida se ha recuperado pese a la radiación. El verdadero peligro somos nosotros y no lo queremos ver, tanto que hasta estamos poniendo en riesgo nuestra propia supervivencia. Somos peores que las radiaciones. </p>
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		<title>El cáncer de las cuerdas</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Jan 2011 19:28:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[Sin duda la Física es uno de los logros intelectuales más importantes del ser humano. Gracias a esta rama del saber hemos mejorado considerablemente nuestro nivel de vida y, sobre todo, comprendemos mucho mejor el Universo en el que vivimos. En realidad somos el mismo Universo estudiándose a sí mismo.
A los ojos de alguien de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sin duda la Física es uno de los logros intelectuales más importantes del ser humano. Gracias a esta rama del saber hemos mejorado considerablemente nuestro nivel de vida y, sobre todo, comprendemos mucho mejor el Universo en el que vivimos. En realidad somos el mismo Universo estudiándose a sí mismo.<br />
A los ojos de alguien de humanidades sólo existe el ser humano, sus miserias, hazañas, batallas, obras literarias y artísticas, sus leyes o, en definitiva, su historia.  Se pierden todo lo demás. El ser humano no existiría, si no hubiese un planeta con una geología dada, con unos parámetros orbitales propicios para la vida, con unas leyes adecuadas que gobiernan el espacio, el tiempo y la materia. Las personas de ciencias disfrutan de la Historia, del Arte o de la Literatura, es una pena que al contrario no sea así. El que ignora la ciencia se pierden saber por qué el cielo es azul, cómo funciona el Sol o los mecanismos moleculares maravillosos que nos hacen seres vivos o nos permiten pensar. Todos esos logros de la ciencia se han conseguido gracias al método científico, que tan buenos frutos ha dado desde hace cuatro siglos. <span id="more-88"></span><br />
Hay una manera de preguntar a la Naturaleza y es haciendo un experimento. Dependiendo de lo buenos que seamos haciendo ese experimento así será la respuesta que consigamos. Aunque a veces, en lugar de hacer un experimento, podemos conformarnos con los experimentos que ha hecho la Naturaleza.<br />
Un experimento no es otra cosa que una manera de comprobar si nuestra teoría es o no es correcta. La visión poperiana de la ciencia dice que cualquier teoría científica debe ser falsable, es decir, que podemos rechazar dicha teoría con un experimento. Tarde o temprano toda teoría científica terminará siendo rechazada por algún experimento y sustituida (en el mejor de los casos) por una nueva teoría que englobe los resultados antiguos y explique los nuevos.<br />
Supongamos ahora que propongo la existencia de los transverzules. Un transverzul es un objeto que es verde, pero en el momento en el que alguien lo observa, fotografía o mide se vuelve instantáneamente azul de tal modo que siempre lo vemos de ese color. Lo más importante en este caso es darse cuenta de que una teoría que contenga transverzules no es científica, porque no es falsable. Puede que esos objetos existan, pero no es científico afirmar su existencia por definición.<br />
Toda esta introducción viene al caso de la situación en la que está inmersa la Física Teórica. Desde hace ya décadas hay una moda en esta rama del saber que dice, en entre otras cosas, que las partículas elementales son cuerdas vibrantes embebidas en un espacio multidimensional y que si no vemos esas 6 o 7 dimensiones extras es porque están compactificadas a la escala de Planck. Son las teorías de cuerdas, que pretenden construir un “teoría del todo” que unifique todas las fuerzas y partículas, incluida la gravedad. </p>
<table width="620" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" align="center">
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<td><img src='http://neofronteras.com/wp-content/photos/detector_atlas_01.jpg' alt="Foto"  hspace="10" vspace="2" border="0" />
  </td>
</tr>
</table>
<p>Lo malo es que no hay manera, presente o futura, que con una tecnología humana podamos explorar directamente esas dimensiones ocultas. Básicamente, el problema de las teorías de cuerdas es que no son falsables.<br />
Es como si fuéramos al cine a ver un película en 3D titulada “Supercuerdas”, pagáramos por las dichosas gafitas, viéramos toda la peli en 2D y nos conformáramos porque la tercera dimensión ha sido enrollada hasta la escala de Planck y no la podemos apreciar. Las cuerdas se parecen más a una religión que a una teoría científica. Ya hasta tienen la biblia de Green y al sumo sacerdote Witten (a su pesar).<br />
No es mala política crear este tipo de teorías, al fin y al cabo hacen avanzar las Matemáticas. Lo que es malo es que casi todos los físicos teóricos se dediquen a trabajar en ellas y que se absorban todos los recursos intelectuales, económicos y académicos de la Física Teórica. Se están poniendo casi todos los huevos en una única cesta.<br />
Hablamos de una masa crítica que hace de revisores de artículos, designa plazas universitarias y asigna becas, contratos y personal. Es decir, como la naturaleza humana es la que es, los cuerdistas apoyan a los suyos y a ellos mismos. De este modo, lo que era una religión casi se ha transformado en una secta destructiva. El resultado ha sido que en 20 años la Física Teórica no ha avanzado prácticamente nada.<br />
Frente a estas acusaciones, los físicos cuerdistas, en lugar de “ahorcarse” con una de sus cuerdecitas, han seguido adelante y han tratado de defender su fe. Ante la puesta en marcha del LHC se apresuraron a emitir supuestas predicciones que, según ellos, corroborarán las cuerdas. Una de esas predicciones dice que si en el LHC se encuentran partículas supersimétricas (las famosas SUSY) entonces están en lo cierto. Pero la supersimetría fue una idea previa que luego fue un ingrediente que se añadió a posteriori a las cuerdas (de ahí lo de “super” cuerdas) y su existencia no demuestra en modo alguno la validez de las cuerdas. Ya hay rumores sobre señales en el LHC de este tipo de partículas y ya se están apuntando el tanto. Pero los rumores, de momento, no se traducen a resultados.<br />
Hasta ahora lo publicado por los diversos equipos del LHC son más bien desmentidos: no hay estructura en los quarks, ni colorones, ni leptoquarks, ni nuevos bosones pesados, ni diquarks&#8230; Tampoco han encontrado señales de spartículas (partículas supersimétricas) de masa baja, ni tampoco gluinos (gluones de larga vida predichos por la teoría SUSY).  Aunque tampoco se pueden descartar definitivamente todas estas partículas y puede que se manifiesten a energías aún mayores. El Higgs, de momento, sigue sin aparecer, ni ha aparecido ninguna partículas de materia oscura.<br />
Tampoco se han encontrado pruebas, de momento, sobre la existencia de microagujeros negros. Se propuso en el pasado que estos objetos podrían aparecer (y evaporarse casi instantáneamente) si el número de dimensiones espaciales fuera superior a las 3 que conocemos. Como las teorías de cuerdas proponen la existencia de más dimensiones, el hallazgo de los propuestos miniagujeros negros sería una prueba de la validez de las cuerdas. Ya es bastante relacionar una cosa con otra, pero la verdad es que si todavía no se han encontrado este tipo de objetos quizás habría que ir pensando ya en abandonar la teoría de cuerdas.<br />
Aunque esto de las dimensiones extras también se propuso para explicar el problema de jerarquía que supone una diferencia de unos 30 órdenes de magnitud entre la intensidad de la gravedad y las demás fuerzas. Según esta idea los gravitones (bosones de la gravedad) serían los únicos bosones portadores de fuerza que escaparían de la brana tridimensional en la que supuestamente nos encontramos y de ahí la debilidad de la gravedad. Las demás fuerzas están confinadas en dicha brana y no “repartirían” su influencia entre las demás dimensiones, porque sus bosones están encerrados en nuestra brana.<br />
Se propuso que los efectos de las dimensiones extras se notaría desde la escala de Planck hasta las energía alcanzables por el LHC. Además, se dijo que en el LHC se debería de producir un microagujero negro por segundo debido a estas dimensiones ocultas.<br />
Esto de las dimensiones extras contrasta con lo predicho por otras teorías cuánticas de gravedad que dicen que hay una estructura fractal con menos de tres dimensiones a la escala de Planck.<br />
¿Podemos rechazar ya las cuerdas? Según Lisa Randall (que propuso algunos modelos en los que usaba ingredientes de cuerdas sin usar cuerdas, en concreto este tipo de ideas de dimensiones extras) sus modelos no necesariamente son originados por las cuerdas ni las cuerdas necesariamente manifestarán su existencia a las energías del LHC.<br />
A esto se le llama jugar con trampas. Si sale la predicción que propongo entonces mi teoría es correcta, incluso aunque tal predicción sea muy débil, y si no sale no pasa nada porque mi teoría también queda a salvo.<br />
Pero las cuerdas, independientemente de que sean o no rechazadas por el LHC, tienen otros problemas previos. Primero deberían ser consistentes. Además se debería solucionar el problema de proponer una infinidad de estados de vacío igualmente válidos.<br />
Básicamente la teoría de cuerdas puede predecir casi cualquier cosa ajustando los parámetros del modelo. Por no cumplir ni siquiera sobrevive a la navaja de Occan, pues es una teoría muy complicada que no explica realmente nada. Tampoco es bella, pese a lo que dice Green en su libro. En definitiva, podemos abrazar esta fe si queremos, pero no estaremos haciendo ciencia.<br />
Hay que estar en guardia para cuando los sacerdotes de las cuerdas empiecen a evangelizar o a tratar de convertirnos a su fe ante cualquier resultado que salga del LHC. Al fin y al cabo toda religión necesita de milagros además de fe. Pero en ciencia los milagros no suelen darse. </p>
<p>Foto: detector ATLAS del LHC.</p>
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		<title>La falsa excelencia de la ciencia española</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Nov 2010 19:48:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboración]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Carlos Argüelles
	Tampoco la actividad científica española, secularmente mediocre, escapa a las profundas contradicciones de una sociedad dominada por la imagen superficial, donde los continentes priman sobre los contenidos. Los estamentos oficiales vienen insistiendo en el notable progreso de nuestra investigación, juzgándola equiparable con la realizada por el resto de naciones que conforman nuestro entorno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Carlos Argüelles</p>
<p>	Tampoco la actividad científica española, secularmente mediocre, escapa a las profundas contradicciones de una sociedad dominada por la imagen superficial, donde los continentes priman sobre los contenidos. Los estamentos oficiales vienen insistiendo en el notable progreso de nuestra investigación, juzgándola equiparable con la realizada por el resto de naciones que conforman nuestro entorno geopolítico. Tal afirmación toma como parámetro crítico la denominada “productividad científica”, plasmada en la cantidad y relevancia de las publicaciones internacionales generadas por los grupos de investigación. Sin embargo, aun siendo admisible la validez general de este único criterio, su aplicación universal e infalible resulta muy discutible, por asentarse sobre premisas falsas. Así, el fin último de la ciencia no es “producir” artículos, sino “descubrir” conocimientos ocultos y “crear” nuevas técnicas y herramientas metodológicas que permitan seguir profundizando en siguientes investigaciones; amén de conllevar aplicaciones potencialmente beneficiosas para la humanidad y la biosfera en su conjunto.<span id="more-87"></span></p>
<p>	Algunas otras facetas negativas requieren una adecuada reflexión y revisión, en su caso. El método “científico-capitalista” mide la actividad global del grupo, sin deslindar la aportación específica de cada miembro en particular; aunque se han sugerido factores correctores relativos al número y posición de los autores en un artículo, su uso no es obligatorio. La evaluación de los artículos por pares (reputados especialistas en la materia) no es anónima y el grado de afinidad entre autores, revisores y editores de las revistas puede supeditar la decisión sobre su aceptación. La trascendencia de las publicaciones atiende al famoso “índice de impacto”, invento de una compañía comercial norteamericana, que defiende sus propios intereses. Además, varios expertos resaltan cómo las revistas de mayor relevancia, dado su carácter vanguardista y a fin de mantener su lugar preeminente, suelen admitir un gran número de manuscritos altamente especulativos. Como consecuencia, se genera una presión dañina sobre los investigadores, condicionando una estrategia de resultados inmediatos que garanticen un nivel impactante de publicaciones, raíz de los sonados casos de fraude científico. La perversión del sistema llega al punto de ser numerosas las publicaciones firmadas por autores que no han tenido participación activa en los mismos -incluso ocupando cargos públicos de gestión-, mientras muchos científicos consideran como un hito capital de su trayectoria, la publicación en una revista con alto impacto, antes que realizar una contribución esencial al conocimiento.</p>
<p>Las derivaciones dramáticas del problema surgen porque las agencias evaluadoras de turno, ministerio español incluido, siguen a rajatabla esta estrategia perniciosa en la concesión de proyectos, tendiendo a financiar de modo preferente los denominados “grupos de excelencia” -grandes equipos con una enorme productividad científica-, en detrimento de los equipos minoritarios, que se ven abocados a la extinción. No obstante, un examen riguroso de la historia demuestra lo erróneo de esta política: la ciencia no sigue una línea continuista cimentada en la acumulación sucesiva de datos ortodoxos. Los grandes hitos científicos son siempre rupturistas con el paradigma establecido y han sido el fruto de equipos reducidos o incluso investigadores aislados, en lucha abierta con la doctrina oficial. Por otra parte, la productividad no debería medirse en términos absolutos referentes al número total de artículos; sino relativos fijando la relación entre las publicaciones frente al número de investigadores y la financiación otorgada.</p>
<p>	Pero donde la irracionalidad del sistema alcanza su máxima expresión es en la universidad, que según las estadísticas realiza en torno al 60-70% de la investigación global. España no cuenta con ninguna universidad entre las 100 o 200 mejores del mundo (dependiendo del ranking utilizado). Sin embargo, si admitimos la propaganda oficial, nuestras universidades están bien surtidas de excelentes equipos investigadores. ¿Cómo se explica que la universidad española merezca una valoración tan mediocre si está llena de grupos de excelencia internacional? La contradicción resulta evidente y la respuesta, sin duda compleja, pasa por cuestionarse la validez de los principios definitorios de la esencia universitaria. Una de las claves reside en el criterio sostenido y discutible de crear plazas de profesorado universitario atendiendo primordialmente a méritos investigadores, orillando los aspectos docentes que para muchos profesores representan el grueso de su quehacer universitario, provocando la desincentivación y el abandono del esfuerzo académico. Es preciso otorgar a las tareas académicas idéntico valor a la actividad investigadora. No es de recibo que mientras los estímulos investigadores están sujetos a evaluación nacional, los componentes docentes se concedan prácticamente a todo el profesorado por decreto, de forma indiscriminada.</p>
<p>Juan Carlos Argüelles es Catedrático de Microbiología en la Universidad de Murcia</p>
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		<title>No podemos escapar, tenemos que solucionar</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 09:23:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>NeoFronteras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[Parece ser que todo lo que dice Stephen Hawking tiene algún eco en los medios de comunicación. Hace unos días Hawking declaró desde el sitio web Big Think que si la raza humana quiere sobrevivir debe colonizar el espacio, pues al estar sometida a muchas amenazas lo ideal es no poner todos los huevos en la misma cesta.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Parece ser que todo lo que dice Stephen Hawking tiene algún eco en los medios de comunicación. Hace unos días Hawking declaró desde el sitio web Big Think que si la raza humana quiere sobrevivir debe colonizar el espacio, pues al estar sometida a muchas amenazas lo ideal es no poner todos los huevos en la misma cesta.<br />
Según el científico británico la única manera de que la  raza humana se perpetúe es que nos dispersemos por el espacio. Según él, la humanidad ha entrado en un periodo de gran peligrosidad que empezó con la guerra fría, uno de cuyos máximos exponentes fue la crisis de los misiles cubanos del 62. También menciona nuestra manía de reproducirnos hasta agotar la mayor cantidad de recursos de este planeta, así como nuestra capacidad de cambiar el medio ambiente.<br />
Según él la mejor manera de evitar la extinción es viajar fuera de la Tierra. <span id="more-85"></span><br />
Aunque Hawking está acertado en el diagnóstico, falla en los plazos y en las soluciones.  La humanidad desaparecerá mucho antes de 200 años pronosticados por Hawking  si no cambiamos nuestro comportamiento.<br />
Para 2050 el mundo tal y como lo conocemos habrá ya desaparecido y nuestros hijos heredarán una Tierra moribunda y pobre. En un escenario superpoblado en el que los recursos son escasos es fácil imaginar los conflictos armados.<br />
A este paso para 2050 estaremos consumiendo más de dos veces los recursos que la Tierra puede proporcionar de manera sostenible. Los insostenibles, como los minerales o el petróleo, simplemente se habrán acabado o estarán en las últimas. Para esa fecha estaremos explotando toda la tierra de cultivo posible que además agotaremos más allá de su renovación.<br />
Por entonces las selvas habrán desparecido y los arrecifes de coral también. Las dos cimas de la biodiversidad terrestres serán ya historia.<br />
El cambio climático empezará a  notarse con sus problemas asociados de sequías y desastres naturales.<br />
Habrá hambre y pobreza, se producirán oleadas migratorias y la gente morirá. Es el caldo de cultivo ideal para el conflicto armado. Problemas como el de Cachemira, Oriente medio y similares pueden degenerar hasta un conflicto regional total, incluso a nivel nuclear. El fanatismo religioso no será de ayuda (recordemos que en la guerra fría el oponente era un régimen ateo) y una tecnología como la nuclear no se puede mantener “en secreto” durante tanto tiempo. Incluso un intercambio nuclear a escala regional tendrían consecuencias apocalípticas a escala global, con cambio del clima incluido. Esto colapsaría la producción agrícola con la consecuente falta de alimentos.<br />
Hay que recordar que la tecnología no podrá solucionar todos los problemas que estamos creando, porque algunos límites son naturales e inamovibles. </p>
<table width="470" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" align="center">
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<td><img src='http://neofronteras.com/wp-content/photos/hawking.jpg' alt="Foto"  hspace="10" vspace="2" border="0"/>
  </td>
</tr>
</table>
<p>Esto ya ha pasado a otra escala en otros momentos de la Historia. Los habitantes de la isla de Pascua, los mayas o los habitantes del cañón del Chaco agotaron todos los recursos ecológicos de sus territorios y colapsaron. El caso de Pascua (o Rapa Nui) es el más paradigmático, pues la isla simboliza la soledad del planeta Tierra en la bastedad del espacio.<br />
Quizás los habitantes de la isla de Pascua podrían haber escapado a otro lugar si no hubieran talado todos los árboles de la isla, árboles con los que podrían haber construido embarcaciones. La raza humana actual, a diferencia de ellos y de lo que opina Hawking, no puede abandonar la Tierra.<br />
Normalmente se aportan dos soluciones a la hora de emigrar fuera de la Tierra. La primera consistiría en terraformar Marte y la segunda viajar a otros planetas fuera del Sistema Solar.<br />
Empecemos por el primero. Marte es un sitio hostil, frío, seco, a una presión atmosférica que aquí llamamos vacío y bañado por la radiación en donde nos sería imposible vivir de manera sostenible. Aunque es el mejor sitio en nuestro sistema solar para terraformar, para poder vivir en él tendríamos que calentarlo, presumiblemente gracias al efecto invernadero. Además tendríamos que proporcionar una atmósfera con alta presión y presencia de oxígeno. También se podría desviar cometas para así tener más agua si la del subsuelo congelado no es suficiente. Así como esperar a que se formara ozono que nos protegiera del los rayos ultravioletas y rezar para que la densa atmósfera parase otros tipos de radiaciones basados en partículas cargadas del viento solar en ausencia de campo magnético.<br />
Todo ello es posible a un coste astronómico y en un plazo de unos siglos. Es decir mucho más tarde de  lo que necesitaríamos.<br />
El vuelo interestelar es, de momento, tecnológicamente imposible. En el caso de que lo sea no está claro cómo evitar que cualquier tipo de vida conocida no sobreviva a él, principalmente debido a la radiación y a los plazos de tiempo necesarios. Cualquier estrella está muy lejos para que podamos emigrar allí o explorar sus planetas.<br />
La Tierra es única y nosotros, después de una historia evolutiva de miles de millones de años estamos adaptados para vivir en ella.  Cualquier otro planeta con vida nos sería hostil.  Si hay planetas con vida su vida será incompatible con la nuestra. La Tierra es nuestra única y posible casa en el Cosmos. Ningún otro planeta será mejor que la Tierra para nosotros, incluso aunque pudiéramos ir a esos otros e hipotéticos mundos.<br />
Es mucho más sencillo cuidar nuestro planeta que encontrar un recambio al que ir.<br />
Al ser humano le gusta explorar y debe hacerlo. Exploraremos de un modo u otro el Cosmos e incluso intentaremos crear otra Tierra en Marte. Pero no podremos hacer esto si antes no solucionamos los problemas que hemos creado aquí y que amenazan nuestra supervivencia. El mayor enemigo del ser humano es el ser humano. </p>
<p>Copyleft: atribuir con enlace a <a href="http://www.neofronteras.com/opinion/?p=85"> http://www.neofronteras.com/opinion/?p=85</a></p>
<p>Fuentes y referencias:<br />
<a href="http://bigthink.com/stephenhawking" target="_blank"> “Entrevista” en Big Think.</a><br />
Foto: Zero Gravity Corp.</p>
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